Reseñas
Bruja Escarlata y Visión

Bruja Escarlata y Visión

Bruja Escarlata y Visión ha sido de esas series tan sorprendentes que es difícil hablar de ella sin hacer spoiler, así que si no la has visto, te recomiendo que no sigas leyendo, porque en esta reseña sí voy a hablar de la trama, el trasfondo y el mensaje que nos hace llegar a las mujeres.

La serie arranca con una apuesta arriesgada, presentándose como una sitcom americana de los años cincuenta. Teniendo en cuenta que Wanda (Elizabeth Olsen) cuando conoció a IronMan lo primero que hizo fue mostrarle su mayor temor (la destrucción del universo y la muerte de sus amigos), al ver este primer episodio, y sabiendo que Visión (Paul Bettany) murió en Avengers: Infinity War, lo más lógico es pensar que todo es una ilusión creada por Wanda, y más si conforme van pasando los capítulos, vemos escenas en las que, como a Wanda no le gusta lo que ocurre, manipula la cinta para que no tengan lugar o para no emitirlas en antena, dando un salto abrupto a la siguiente década, cambiando así el formato de la misma.

Con respecto a las sitcom, me resulta maravillosa la referencia a Padres forzosos y a Moderm Family, donde podemos identificar cómo sería Claire Dunphy si tuviese poderes místicos.

Giros sorprendentes

A lo largo de la miniserie vamos encontrando detalles que nos dejan desconcertadas: como el nacimiento de los hijos de Wanda, haciendo que nos preguntemos si lo son realmente o si son niños del pueblo a los que también ha manipulado la mente. La aparición de Evan Peters (Mercurio en X-Men). El personaje de Agnes, la “vecina entrometida”, que en el penúltimo capítulo nos crea la duda de si realmente es quien dice ser o si están haciendo una referencia a Sabrina (o a cualquier otra serie moderna de brujas), y que, incluso cuando se resuelve la trama, seguimos esperando a ver si todo es cierto o si sólo se trata de otra de las subtramas, como la que se desarrolla en el exterior. La presentación de Mónica Rambeau (Teyonah Parris), la hija de la piloto María Rambeau que era amiga de Carol Danvers, como ¿futura Capitana Marvel?

Y muchas otras que han dado lugar a una expectativas que después no se han cumplido, como que al final fuese a aparecer el Doctor Strange para salvar la situación, dando así paso al Multiverso. Sin embargo, en los últimos capítulos podemos ver que, al igual que Anakin Skywalker, Wanda lo hace todo por amor, mostrándonos a una mujer fuerte que se deja llevar por sus sentimientos, en vez del estereotipo que últimamente pretenden vendernos de mujer empoderada que oculta sus emociones, y que no deja de ser un personaje masculino con apariencia femenina, como si ser emocional en vez de una máquina de matar fuese signo de debilidad.

En femenino

Personalmente, creo que el hecho de que esta miniserie esté dirigida por Jac Shaeffer y que de los ocho guionistas la mitad sean mujeres, es lo que hace que el personaje de Maximoff sea tan redondo y lleno de claroscuros, logrando que resulte fácil empatizar tanto con la héroe como con la villana, porque entiendes sus motivos y en el fondo sabes que harías lo mismo en su situación. Cualquiera podría decir que eso no tiene nada que ver porque el personaje ya existía, sin embargo, considero que han sabido tratarlo para que lo veamos como lo que realmente consideramos una mujer empoderada. Y ya no sólo el personaje que interpreta Olsen, sino también el resto de personajes femeninos que aparecen, como Agatha (Kathryn Hahn), Mónica, e incluso Darcy (Kat Dennings), que ya no se nos presenta como una becaria segundona, sino que toma relevancia en la resolución del conflicto.

En definitiva, me parece un acierto esta miniserie de 9 capítulos, y creo que puede marcar un antes y un después en cómo se muestra a la mujer en la industria del entretenimiento, llegando a ser un ejemplo de empoderamiento para las niñas que están creciendo ante las pantallas.

Puedes encontrar otras reseñas mías en la sección Periodística de mi blog.