Reseñas
Sky Rojo. La trata de blancas en el primer mundo

Sky Rojo. La trata de blancas en el primer mundo

SkyRojo, la nueva producción de Vancouver Media

SkyRojo, que se estrenó el pasado 19 de marzo, está producida por Vancouver Media para Netflix, con Álex Pina (La casa de papel, Vis a vis, etc.) y Esther Martínez como creadores, guionistas y productores ejecutivos; lo que explica las similitudes en el formato con sus productos anteriores.

En esta primera temporada encontramos ritmos frenéticos, accidentes, decisiones que se van de madre y planes que salen lo peor posible, con toques de humor macabro e incluso romances prohibidos. Basta con leer el aviso de cabecera para saber lo que vamos a encontrar a los largo de estos 8 capítulos de entre 22 y 31 minutos: drogas, sexo, y mucha violencia…

Personalmente me ha gustado mucho la fotografía, los tonos cálidos y pasteles de los exteriores en que nos hacen sentir el verano y el clima tropical canario, donde se desarrolla casi toda la serie. En contraposición, encontramos chillones colores neón de los interiores del club, haciendo un juego continuo entre luz y oscuridad, libertad y encierro.

Reparto de interpretaciones de 10

El reparto también me parece muy acertado. No ya sólo por la interpretación de Verónica Sánchez cuando su personaje, Coral, se encuentra bajo los efectos de los estupefacientes. Sino también por la de Asier Etxeandia, interpretando a un Romeo carismático y sin escrúpulos, al que en un capítulo le deseas lo peor y al siguiente te da lástima. También encontramos a un Miguel Angel Silvestre que parece que le ha cogido el gusto a este tipo de “personajes malotes” pero de buen corazón. Así como el resto del reparto, que en sus momentos de protagonismo también te hacen empatizar con la desgracia de persona a la que interpretan.

Sin querer entrar en trama, nos encontramos con una fuerte crítica hacia la trata de blancas, mostrando una dureza sin tapujos, donde los mismos protagonistas masculinos nos explican, a base de carisma y de razonamiento lógico, por qué consideran que les están haciendo un favor a las chicas que compran en países subdesarrollados ya que, gracias a esa explotación sexual, están proporcionando calidad de vida a sus familias, cómplices en muchas ocasiones, convirtiéndose en sus salvadores mientras se enriquecen a costa de sus cuerpos.

Personajes femeninos empoderados

En cuanto a los personajes femeninos, la historia la protagonizan Coral (Verónica Sánchez), Wendy (Lali Espósito) y Gina (Yany Prado), tres prostitutas del club de alterne «Las novias” que, tras una serie de decisiones poco acertadas, se ven obligadas a huir de allí. Además de persecuciones; flashbacks perfectamente introducidos en la trama que nos explican cómo han llegado las chicas a esas situaciones; y momentos brillantes donde sobresale la amistad que se ha ido forjando entre ellas, nos encontramos con unos personajes que buscan empoderarse, haciéndose fuertes a pesar de las circunstancias, intentando luchar por salir del pozo en el que se encuentran, aunque no suelan salirles del todo bien los planes, lo que también transmite la impotencia de no lograr conseguir lo que se proponen por mucho que se esfuercen.

Primera temporada: ligera y rápida de ver

Esta primera temporada, aunque se me ha hecho muy breve (apenas 3 horas de metraje), me han mantenido en constante tensión, ya que el final de cada capítulo incita a ver el siguiente, llegando incluso a empalmar planos entre unos y otros, dando la sensación de la pausa para anuncios. Es interesante este nuevo formato corto en el que nos muestran un contenido de película extensa de forma fragmentada, aunque el hecho de que la tengamos disponible al completo hace que quienes consumimos este tipo de formatos nos las bebamos de una sentada y no notemos apenas diferencia con ver una película de tres o cuatro horas.

Me resulta una serie muy recomendable, aunque seguro que herirá sensibilidades y ofenderá a muchos sectores que se pueden sentir identificados con los problemas que se plasman. Y sobre todo, me ha parecido un fuerte apoyo a la campaña de hace unos años donde se culpabilizaba a los consumidores de prostitución en vez de a las mujeres que la ejercían; así como la visibilización de la campaña de #NOesNO, a la que incluso hacen referencia en una conversación entre Wendy y Gina.

Por cierto, ¿habéis encontrado el huevo de Pascua?

Podéis encontrar otras reseñas mías en la sección Periodística de mi blog.