
Acotar: una saga emocional
Aunque fue una recomendación trampa de una amiga a la que le dije que no quería leerme Acotar. Al principio me pareció un retelling más de La Bella y la Bestia, y, he de reconocer que, me costó un poco al principio porque se me atravesaba el personaje principal, una pobre desgraciada que no dejaba de repetir palabras cargadas de poco amor propio como «insignificante», la verdad es que me sorprendió bastante la parte de Bajo la montaña.
Sin embargo, me gustaba bastante como elaboraba los personajes, haciéndolos bastante redondos, al igual que las descripciones del mundo, aunque sin aportar grandes novedades faes.

Evolución narrativa y desarrollo de personajes
Aunque me gusta la evolución de la protagonista y de Rhysand, así como la relación entre ambos, he de reconocer que se me atravesó bastante Timlim. El resto del grupo de amigos me parece que dan bastante juego a la historia y que son personajes redondos, con sus claroscuros.
De las tres novelas, diría que la segunda es la que más me ha gustado, tanto por la trama como por el desarrollo de los personajes. La primera se me hizo pesadilla y la tercera me supo a poco, con una batalla final demasiado deux maquina.
Destacaría la historia de Rhysand, que aunque el personaje al principio me resultaba toxicote, en la segunda me gustó bastante la explicación de sus motivos para todas sus acciones a lo largo de la historia. Creo que en la tercera la autora intentó hacer lo mismo con Tamlim, pero no le quedó tan redondo, sino más bien un poco forzado para mostrar que no era tan malo como parecía.
Rimbombancia y trama
Aunque como ya he dicho, me ha gustado la descripción del mundo y la emocionalidad de la protagonista, ha habido algunas partes que me han resultado monótonas y demasiado predecibles.
La trama en sí ha tenido algún que otro giro que me ha gustado, pero, por ejemplo, el final era un poco obvio, aunque muy en la línea del resto de la saga.
Con spicy pero sin saturar demasiado
Aunque tiene algunas escenas un tanto explicitas, por lo general se centra más en lo que siente la protagonista que en el sexo en sí, lo que ha evitado que se me hiciese tan pesado. Incluso ha habido algunas que se convertían en un cómodo fundido en negro.
Las escenas solían ser en momentos lógicos, e incluso en alguna escena quedaba explicado por qué no iban a acostarse, lo cual también me ha gustado (que no todo es follar al borde de la muerte).
¿Seguiré leyendo las siguientes entregas de Acotar?
De momento me debato entre seguir con Una corte de llamas plateadas o Ciudad Medialuna, aunque no descarto cambiar a otras autoras descubiertas en esta Feria del libro.
Si bien es cierto que prefiero a las brujas antes que a las faes, me ha gustado la forma de escribir, por lo que es probable que tarde o temprano continúe con otro de sus libros.
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